Diario Azucarado

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No pensaba escribir algo asi

No pensaba escribir algo así

No creí jamás hacerlo porque en parte estaba bien, pero me absorbe todo en un torbellino y sólo veo una escapatoria. Nunca he sido de escapar, suelo luchar ante todo y plantar cara, pero desde hace unos años ha sido todo lo contrario. Recapacitando en estos instantes, tengo la necesidad de escribir esto, escupir a la pantalla cada frase que llevo por dentro.
En septiembre me echaron del trabajo, después de nueve años. Intenté por todos los medios superarme día a día y sólo conseguía que me trataran mal. Ahora mismo estoy a un día de cobrar el paro, han pasado ya los seis meses y cobraré 400€. Me asusta todo lo que pueda pasar ya que no encuentro trabajo y salvo algún cliente, me supera todo lo que me rodea.
No he parado, en ningún momento de mi vida, he luchado como un poseso para mantenerme en pie día tras día. He vivido cosas que cualquier hubiese dicho que es horrible, yo las he podido solucionar y seguir en adelante.
Hace tiempo vi un vídeo, algo que me marcó y me dejó pensativo. Confíe en muchas personas, porque siempre pienso que la gente es buena, pero no todas lo son y me quedé en la calle. Dormí en un cajero durante un tiempo, con pesadillas que me visitaban desde el año 99 y luché. Me enfrenté a todo eso, solo. Sin nadie. 23 días durmiendo en un cajero dan mucho y creo que ahí morí. Dejé de ser Chabi, a ser un ser que se había creado en su mente un mundo nuevo.
Recordé la cantidad de cosas buenas que había disfrutado, pero las malas tocaban en mi cabeza para advertirme que no podía ser feliz.
Ahora, tengo un hijo, tengo miedo, dolor y me siento inseguro por todo lo que esta pasando a mi alrededor. Esa sensación de vacío, tristeza y a la vez melancolía se adueña de mi y no puedo seguir.
Y es que no puedo quejarme. No puedo decir lo que me ocurre porque siempre hay un “es que yo…”, llevo años oyendo eso. Recuerdo el relato que escribí para la antología de la mierda donde mi personaje era el Capitán KK. Un niño que había llevaba en la suela de su bota una mierda y fuese a donde fuese la gente se alejaba. Él no se daba cuenta… yo sí. Me doy cuenta de todo cuando de repente los de a tu alrededor se van, se largan porque no eres necesario.
Aquí estoy, oyendo música de Canarias, mi niñez esta sentado a mi lado y no consigo recordar mi edad. Es triste, sí, pero esa sensación de inservible me acompañará durante un tiempo y duele.
Estos días han sido duros y la única forma de centrarme en la vida es escribir. Mi idea va cogiendo forma y seguro que lo escrito, hasta ahora, se tendrá que pulir, retocar y/o mejorar, pero escribo.
Quiero comprender que está pasando, que si tengo que pedir perdón, que sea ya. Pero que me digan porque lo tengo que hacer para no cometer el mismo error.
Me voy a la cama…

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